Como la propia palabra dice es reconocer y valorar nuestro estado
de salud enfocado a nuestro puesto de trabajo habitual, según
las actividades desempeñadas en el mismo.
Los reconocimientos médicos laborales son de diferentes
tipos:
Pre-laborales
Periódicos / laborales
De nueva incorporación tras un largo periodo de ausencia
Por cambio de puesto de trabajo.
El reconocimiento médico habitual consta de 3 partes bien
diferenciadas:
ANÁMESIS: Realizada por personal médico que
consta de una serie de preguntas sobre nuestros hábitos
de vida, nuestras enfermedades, los antecedentes familiares
de salud, toma de tensión arterial, toma de pulso y
el reconocimiento propiamente dicho en que se explora los diferentes órganos
y sistemas de forma general con una serie de pruebas y maniobras
exploratorias
ANALÍTICA: Extracción sanguínea para
analítica básica, la audiometría ( para
valorar nuestro nivel de audición), el control visión
( para valorar la capacidad visual), Electrocardiograma ( para
mirar el funcionamiento cardíaco), este último
se realiza a partir de cierta edad o por aplicación
de protocolo específico del puesto de trabajo.
PROTOCOLOS: La tercera parte consta de una serie de pruebas
según el puesto de trabajo que desempeñe, se
podría decir que es “personalizar” el reconocimiento
médico, lo que se entiende por aplicación de
protocolos específicos del puesto de trabajo.
Según los diferentes puestos de trabajo hay diferentes
protocolos del Ministerio de Sanidad y Salud en el trabajo como
son: Alturas, Pantalla de Visualización de Datos, Manipulación
Manual de Cargas, Amianto, Plomo, Plaguicidas, Cloruro de Vinilo
Monómero, Asma Laboral, Movimientos Repetitivos,
Posturas forzadas, Dermatosis Laborales, Radiaciones, Ruido, Biológicos,
etc…
A la aplicación de estos protocolos, se realizan las pruebas
complementarias que se precisen como son las pruebas analíticas
específicas de plomo, amianto, sida, bacteria hepática,
etc… en sangre, radiografias de tórax o manos,
ecografías, según lo que sea necesario según
el protocolo a aplicar.
Una vez realizado todo el reconocimiento, se estudian todos los
resultados obtenidos y se emite una “carta de aptitud” del
trabajador, especificando si es o no es apto para
el puesto de trabajo que desempeña habitualmente. En caso
de No Apto, se procede al estudio completo por
parte del médico de cabecera y de especialistas y posteriormente
se da el Apto, una vez solucionado el problema.
Además con el resultado obtenido en el reconocimiento se
dan una serie de recomendaciones al trabajador, para que lleve
una vida sana, y realice su trabajo sin que le transtorne su estado
de salud.
Los reconocimientos son periódicos, generalmente son anuales,
son de menos duración si el protocolo específico
a aplicar así lo indica.